lunes, 1 de julio de 2013

Tiempos de política


Las elecciones de 2013, donde está en juego la gubernatura de Baja California y en otros 13 estados diputaciones locales y presidencias municipales, para quienes hacen política, son sucesos concluidos. ¿Cómo? preguntaría el cándido observador de la política. Si todavía falta el domingo 7 de julio, día de votación.

Efectivamente, responde el supuesto analista que se dice prospectivo en el ejercicio del poder, quien todavía confirma, en una semana, lo que resta de la jornada electoral, ya no modifican los escenarios. Y se atreve a dar resultados, precisamente en Baja California donde el asunto es de pronóstico reservado: va a ganar el candidato del PAN, Francisco “Kiko” Vega frente a Fernando Castro Trenti del PRI. El único y mejor argumento son las encuestas que dan al panista 8 puntos porcentuales arriba del priista.

El ingenuo le recuerda que un escenario similar se presentó en Guerrero en 2011. En la última semana sucedieron dos acontecimientos relevantes: el candidato a gobernador del PAN, Marcos Efrén Parra Gómez, declinó a favor de Ángel Aguirre, cuya consecuencia tuvo dos efectos políticos a) esos poquitos votos panistas -cerca de 100 mil- marcaron la gran diferencia y, b) el efecto psicológico de irse a la cargada con el que se percibe va a ser el seguro ganador (votos que no se pueden cuantificar), aplastó al adversario.

El otro acto relevante fue la nota publicada por el periódico Reforma en donde se vinculó a Manuel Añorve Baños, candidato del PRI a la gubernatura, bajo supuestos nexos con el crimen organizado. Un cubetazo de agua fría al ánimo de los simpatizantes de este personaje y un mensaje muy claro para los que en ese momento se ubicaban en el sector indeciso.

Fatuo, dice el analista, eso no sucede en Baja California.

El incauto le comenta que el tema de la guerra sucia con inventos de todo tipo se está llevando a cabo a través del teléfono a domicilio y ese mecanismo podría darle la vuelta a favor del PRI. No se trata, aduce el novel analista, de votar por el mejor candidato o proyecto político, sino de desprestigiar al adversario con supuestos fraudes y hasta ideados gustos sexuales. En conclusión se trata de retorcer la conciencia del votante y, en este ambiente, todo está por escribirse.

El analista de cuño le advierte al bisoño que los escenarios están predeterminados y le cita el caso Guerrero, con especificidad en el partido del PRD, en donde el candidato a gobernador debe ser Armando Ríos Piter, porque es un excelente político con carisma, ideas y mejor preparado académicamente.

El novato le advierte que en la lógica de su teoría “en donde todo está predeterminado por la elite” entonces el candidato debería recaer en el senador, Sofío Ramírez Hernández o, incluso en el reciente destape del diputado federal, Sebastián de la Rosa Peláez, porque el primero cuenta con el apoyo del gobernador y el segundo con los principales líderes de su partido a nivel nacional. Situación, le recuerda, carece Ríos Piter. Él no tiene corriente que lo apoye.

El vetusto analista le recrimina que todavía no son tiempos políticos. A lo que el piopiolo le achaca que después de la alternancia, los tiempos políticos son continuos. Quedó atrás el tiempo político diseñado por las elites porque son tiempos del electorado y, en ese sentido, se ubica la guerra sucia en Baja California. revistaa@yahoo.com

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