Las elecciones de 2013, donde está en
juego la gubernatura de Baja California y en otros 13 estados diputaciones
locales y presidencias municipales, para quienes hacen política, son sucesos concluidos.
¿Cómo? preguntaría el cándido observador de la política. Si todavía falta el
domingo 7 de julio, día de votación.
Efectivamente, responde el supuesto
analista que se dice prospectivo en el ejercicio del poder, quien todavía
confirma, en una semana, lo que resta de la jornada electoral, ya no modifican
los escenarios. Y se atreve a dar resultados, precisamente en Baja California
donde el asunto es de pronóstico reservado: va a ganar el candidato del PAN,
Francisco “Kiko” Vega frente a Fernando Castro Trenti del PRI. El único y mejor
argumento son las encuestas que dan al panista 8 puntos porcentuales arriba del
priista.
El ingenuo le recuerda que un escenario
similar se presentó en Guerrero en 2011. En la última semana sucedieron dos
acontecimientos relevantes: el candidato a gobernador del PAN, Marcos Efrén
Parra Gómez, declinó a favor de Ángel Aguirre, cuya consecuencia tuvo dos
efectos políticos a) esos poquitos votos panistas -cerca de 100 mil- marcaron
la gran diferencia y, b) el efecto psicológico de irse a la cargada con el que
se percibe va a ser el seguro ganador (votos que no se pueden cuantificar),
aplastó al adversario.
El otro acto relevante fue la nota
publicada por el periódico Reforma en donde se vinculó a Manuel Añorve Baños,
candidato del PRI a la gubernatura, bajo supuestos nexos con el crimen
organizado. Un cubetazo de agua fría al ánimo de los simpatizantes de este
personaje y un mensaje muy claro para los que en ese momento se ubicaban en el
sector indeciso.
Fatuo, dice el analista, eso no sucede
en Baja California.
El incauto le comenta que el tema de
la guerra sucia con inventos de todo tipo se está llevando a cabo a través del
teléfono a domicilio y ese mecanismo podría darle la vuelta a favor del PRI. No
se trata, aduce el novel analista, de votar por el mejor candidato o proyecto
político, sino de desprestigiar al adversario con supuestos fraudes y hasta ideados
gustos sexuales. En conclusión se trata de retorcer la conciencia del votante
y, en este ambiente, todo está por escribirse.
El analista de cuño le advierte al
bisoño que los escenarios están predeterminados y le cita el caso Guerrero, con
especificidad en el partido del PRD, en donde el candidato a gobernador debe
ser Armando Ríos Piter, porque es un excelente político con carisma, ideas y
mejor preparado académicamente.
El novato le advierte que en la lógica
de su teoría “en donde todo está predeterminado por la elite” entonces el
candidato debería recaer en el senador, Sofío Ramírez Hernández o, incluso en
el reciente destape del diputado federal, Sebastián de la Rosa Peláez, porque
el primero cuenta con el apoyo del gobernador y el segundo con los principales
líderes de su partido a nivel nacional. Situación, le recuerda, carece Ríos
Piter. Él no tiene corriente que lo apoye.
El vetusto analista le recrimina que
todavía no son tiempos políticos. A lo que el piopiolo le achaca que después de
la alternancia, los tiempos políticos son continuos. Quedó atrás el tiempo
político diseñado por las elites porque son tiempos del electorado y, en ese
sentido, se ubica la guerra sucia en Baja California. revistaa@yahoo.com
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