Es común escuchar que los políticos dialogan y negocian para llegar a acuerdos. Lo que ya no es ordinario es oír ¿para qué propósito? Y el objetivo de la política, en el mejor de los casos, es evitar conflictos o, por lo menos, causar el menor problema.
Cuando estalla la crisis, en sus diferentes modalidades, ha sido consecuencia de que una de las partes involucradas se encuentra en desacuerdo con los resolutivos. En otra palabra no hubo consenso.
Expongo tres vertientes de desavenencias políticas.
En el PRD, se han conformado dos grandes grupos para disputar la integración del Comité Directivo Estatal. Unos, desean que haya elecciones para que sus militantes voten por quienes los van a dirigir; otros, que las organizaciones, actualmente en el poder, sean quienes designen a los directivos. Por supuesto, los segundos, a través de reuniones intentaron convencer a los primeros con la posibilidad de evadir problemas con el método de la indicación; los otros prefieren la democracia y lo que esto conlleva. No hubo coincidencias entre esos dos grupos y se van a elecciones con la participación de la militancia.
En el PAN dos diputados locales, Efrén Parra Gómez y Jorge Camacho Peñaloza, según su presidente estatal, no informaron con antelación sobre su postura para aprobar la cuenta pública del gobierno estatal. En el fondo se percibe que hubo un arreglo económico entre los diputados y el poder ejecutivo estatal. Y lo que estaba solicitando el presidente estatal panista que le tocara “algo” de ese arreglo.
Al principio no hubo acuerdo; tras la denuncia se reunieron, se arreglaron y ahora pocos se acuerdan del incidente. Prosperó la negociación.
En el PRI el pleito es por acaparar la atención para la candidatura a gobernador. Son dos personajes: Mario Moreno Arcos y Cuauhtémoc Romero Salgado. Éste último pidió un compás de espera para la pronunciación y el primero no estuvo de acuerdo. Han charlado sobre el punto y Moreno Arcos persiste en su objetivo de colocarse en el consciente colectivo. El mismo propósito ha desplegado Cuauhtémoc con declaraciones a medios de comunicación hasta en temas triviales. Las diferencias permanecen a tal grado que, un tercero (el presidente estatal del PAN), ha demandado legalmente ante el Instituto Estatal Electoral a Mario Moreno Arcos. Aquí, evidentemente no habrá reconciliación, si se compara con los panistas.
En donde existen muestras de negociación política es en el ámbito nacional con la intención de disminuir la inseguridad. Prueba de ello son las recientes liberaciones de Sandra Ávila Beltrán -la reina del pacífico- y de Rafael Caro Quintero. Si el mal va a ser menor, es producto de un acercamiento. Y esta es la finalidad de la política. revistaa@yahoo.com
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