Así les decíamos a los niños para
que se asustaran: ahí viene el coco. La frase presenta dos sentidos a) tal y
como lo escribo AMLO amedrenta a los perredistas y b) es el cerebro de miles de
guerrerenses, es decir, él dice lo que muchos callan, (o peor) piensan del
actual gobierno federal.
López Obrador, ni modo (aunque me moleste), es la identidad de miles. Les pueden adjetivizar de pobres e ignorantes, pero en esencial política electoral representan votos.
Aunque no me guste, AMLO se ha
vuelto la conciencia de la inconformidad, esa que se ha estancado en las poblaciones marginadas.
También, es necesario anotarlo,
AMLO incide aún más en la división izquierdista. Y con ello un extraordinario
panorama para que retorne el PRI a la gubernatura de Guerrero.
En este espacio sigo enhiesto en
la hipótesis de que el grupo a vencer, en Guerrero, es el de AMLO.
No es el PRD, a pesar de que haya
retenido el poder una vez más (2005 y 2011). Ni el PRI, partido con 72 años en el poder
federal y que ahora está de regreso en la conducción del país.
El hombre fuerte (políticamente)
es AMLO. Esto lo saben quienes se dedican al quehacer de la política, sin
importar filiación partidista.
AMLO se encuentra en La Montaña,
el sitio de la pobreza por excelencia, y, lleva sólo un discurso, el de
siempre, pero que es demoledor contra el gobierno y que le encanta escuchar a
la gente.
Es un político que se deja tocar,
abrazar por el pueblo. No trae escolta, ni lujos para regalar. Y eso le genera
demasiada simpatía.
Cuando AMLO era jefe de gobierno
del Distrito Federal las encuestas lo ubicaban cerca de los 80 puntos
porcentuales de aceptación. Y a diferencia de Miguel Ángel Mancera, AMLO fue de menos a más; mientras que Mancera ha sido al revés. Llegó con 80 y hoy registra 40 puntos porcentuales.
AMLO no ganó la presidencia porque
priistas y panistas se volcaron para que ganara Felipe Calderón; por medio
punto porcentual perdió.
Menciono lo anterior porque esa
fórmula se puede repetir en Guerrero (2015) si perredistas, panistas y priistas
logran una candidatura común en la persona de Armando Ríos Piter (senador guerrerense por el PRD). Sería, casi un imposible que perredistas y panistas apoyen a un priista.
Por su parte, AMLO ganaría con Lázaro Mazón (secretario de Salud), a
lo mejor muy cerrado; pero se ampliaría la distancia si fuera Luis Walton el
candidato (presidente municipal de Acapulco).
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