lunes, 22 de febrero de 2016

Infiltrados en política ficción realidad

La política contiene mucho de novela. De anécdotas que suelen ser inventadas pero que son obtenidas de la realidad.

En la teoría política se le califican de intrigas. Quienes perciben el juego político estiman que se trata de politiquería, palabra que se utiliza para tratar de encontrar a los malos contra los buenos.


Aquí apunto una historia que en su momento me pareció sorprendente, luego comprobamos que fue cierto, porque, con la inocencia que caracteriza a este tipo de personas (la cual fue utilizada) contó su desempeño.


Infiltraron al adversario. El objetivo era saber todo, sí todo lo que viera o escuchara en donde iba a trabajar.


Estaba en ciernes un proceso electoral. Uno de los líderes, vamos a llamarle A, percibía cierta desconfianza de otro líder con el nombre de B para continuar con la alianza política. Si se lograba concretar el acercamiento ambos se fortalecían; pero si B decidía aliarse con C, la contienda la perdería A.


En esas charlas, posteriores a las reuniones políticas, se sueltan comentarios “sin mucha importancia”. Y B dijo que necesitaba a una “muchacha que le ayudara a su esposa con la limpieza de la casa”.


B no se lo dijo directamente a A, pero éste alcanzó a escuchar la murmuración.


A habló con un subalterno (de extremada confianza), para que consiguiera a la muchacha que requería B. Las condiciones de A era que la fámula le contara a A todo lo que viera o escuchara en la casa donde iba a desempeñarse. El beneficio era un triple salario; el que iba a recibir de su patrón y dos veces más el que recibiría de parte de B.


La otra característica era discreción. (Algunos nos enteramos años después, así que la trabajadora doméstica respeto su acuerdo).


A pudo enterarse a tiempo de que B no iría en alianza, a pesar de que en las reuniones privadas sostenía que sí. Así que A supo de las personas que visitaban a B, tanto en su casa o lo que escuchaba cuando hablaba por teléfono (todavía no había celular) y con ello comprobaba la traición.


A y sus aliados no ganaron la elección -como había calculado A-; pero obtuvo una buena votación con la cual negoció algunas posiciones.


Como dicen los político pragmáticos: el diálogo, siempre el diálogo para evitar problemas.

En Acapulco "alguien" logró grabar una estrategia comunicacional de Movimiento ciudadano dirigida hacia la presidencia municipal que encabeza el PRD. Fueron infiltrados.

Quien logró la grabación, supongo, logró venderla a un buen precio. El suceso no es delito electoral, porque no está en desarrollo un proceso. Sí lo es político; pero como tal no existe sustento jurídico. Por lo tanto n
ada va a pasar.

Todo quedará en diferencias mediáticas. Al rato los veremos juntos para conseguir que su candidato intente ganar la presidencia.

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