Cuentas, Feria
David Martínez Téllez
La Feria de Navidad y Año Nuevo, además de ser una fiesta tradicional
en Chilpancingo, dicen algunos que la han dirigido, es un buen negocio. Algo
así como fondo perdido, con aportación del gobierno estatal y municipal.
Cualquiera desearía presidirla porque bien planificada da dividendos
políticos. Es decir, se gana reconocimiento social.
No recuerdo si José Luis Peralta Lobato en alguna ocasión haya
presidido el patronato; lo que bien recuerdo es que amenizaba las funciones del
Teatro del Pueblo. A través de estos eventos se dio a conocer entre la
población chilpancinguense. Presentaba los espectáculos y cantaba, luego ganó
la presidencia municipal.
Entonces no se comentaba de fraudes, desvío o desfalcos. Existía una
percepción de anomalías. A lo mejor eran otros tiempos. Tal vez la impunidad o
una situación de bonanza.
Hoy la gente exige cuentas, rendición de gastos. Los tiempos han
cambiado. La transparencia se deriva, quiero pensar, de la crisis económica que
vivimos.
Los mismos políticos del gobierno estatal claman por conocer cómo se
gastó el dinero la administración anterior (Rogelio Ortega), porque dicen dejó
sin dinero las arcas. Otros políticos exigen saber en qué se usó el recurso
económico en el periodo de Ángel Aguirre Rivero, porque sospechan
anormalidades.
En caso de que persistan las anomalías invocan castigo para los
responsables. Sí, así debe ser.
Los adversarios o contrincantes, en el fondo, están de acuerdo porque
se dilapidan los dineros. Sin embargo, solicitan un agregado: equidad. Que sea
pareja la determinación. Guillotina (palabra literaria) a los desfalcadores.
Y aquí debería meterse al actual presidente del patronato de la Feria
de Navidad y Año Nuevo, Daniel F. Morales, por supuestos absurdos en la
presentación de sus gastos en esa institución. Y escribo extraños porque el
documento que presenta para justificar sus consumos generales presenta hojas
donde, según Daniel Morales, especifica el concepto y enseguida la cantidad.
Eso es todo.
No se sabe, por ejemplo, quiénes son los proveedores. Como tampoco se
conoce la facturación.
En su petulancia declara que ya sabe el cabildo de su informe y con
presunción nos indica que no existe una ley que obligue a mostrar en detalle
los gastos como presidente del patronato. En este rubro apunto que desconozco
si un artículo le obligue a informar.
Pero en donde miente es en el renglón donde alardea que ha subido la
información a transparencia del H. Ayuntamiento. Visito la página y está vacía.
http://transparenciachilpancingo.com/index.php/transparencia-municipal/itemlist/category/49-patronato-de-la-feria-de-navidad-y-ano-nuevo.html
Ante su pompa como servidor público o funcionario, sólo me resta
comentar que Daniel es un timador, imagen que cargará frente a la pequeña
comunidad chilpancinguense. Es, su problema, porque se lleva a cuestas, según
Novedades de Acapulco (22 de febrero), 9 millones de pesos.
Con humor ácido el maestro en leyes, Miguel Ángel Parra Bedrán sintetizó el informe de Daniel Morales: es un despacho "de Pueblo, dinero que entró, dinero que se gastó".
Cierto. Feria de pueblo, sin rendición de cuentas, pero con dinero público.
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