De entrada no abordo el tema para repetir lo que se ha
dicho hasta la saciedad. Sino de despejar ciertos mitos que se han forjado
alrededor de Hugo Chávez. Y, también de elucubrar sobre su fallecimiento, sus
exequias y las próximas elecciones en Venezuela.
Se ha repetido con insistencia que Hugo Chávez era
carismático. Lo dudo, y para comenzar el debate tenemos, irremediablemente, que
irnos al origen de la palabra. El latín, por ejemplo, indica que se conoce con
la palabra charisma , cuyo origen proviene de un vocablo griego que significa
“agradar”. En este nivel muchas personas nos llegan a simpatizar después de
haber logrado una conversación o cuando ha ocurrido un suceso y la
participación del sujeto nos induce a ubicarla en esa jerarquía.
Sin embargo, el
término carisma se refiere a la capacidad de ciertas personas para atraer y
cautivar a los demás. El sujeto carismático logra despertar la admiración de
los demás con facilidad y de manera natural. Es decir, y, para subrayarlo, el
carisma es algo innato y forma parte de la personalidad de ese ser humano.
Por lo tanto, pocas personas poseen carisma. Apunto a una
mujer y a un hombre. Marylin Monroe y Leonardo Di Caprio. A ambos les ayuda ser
conocidos por su participación en diversas películas.
El caso de Hugo Chávez, es diferente, ahora se le califica
de carismático, adjetivo que no se refiere a su presencia física, sino a un
discurso envalentonado en donde desafiaba a los Estados Unidos. Ese era su valor
y con ello logró alianzas políticas.
Porque otra asociación que implica carisma se encuentra
en una capacidad que está relacionada al éxito. Chávez consiguió notoriedad,
principalmente en América del Sur, por sus desplantes de oratoria.
El sociólogo Max Weber consideraba que el carisma “permite ejercer una
forma de poder. Los ciudadanos advierten una personalidad extraordinaria en el
líder carismático y permiten ser conducidos por él”. Y este es el recurso que
se utiliza entre los venezolanos como nuevo gobierno para mantenerlo fijo en la
conciencia social, cuyo objetivo son las próximas elecciones para elegir
presidente.
Es en este sentido que se decidió embalsamarlo. Aquí, evidentemente, no voy
a describir la técnica de ese objetivo, sino que llama la atención, en una
primera interrogante, porqué se evitó conocer la necropsia. Y en la segunda
inquietud porqué mantenerlo muerto-vivo en un mausoleo.
La necropsia nos hubiera revelado, por lo menos, dos preguntas: ¿De qué
murió? y ¿Cuándo?
Los políticos venezolanos, concretamente Nicolás Maduro, acusaron al
gobierno gringo de haber inducido el cáncer, enfermedad que, hasta el momento,
desconocemos en que órgano le floreció. El misterio continúa.
La estrategia de preservar embalsamado a Chávez solo me lleva a la premisa
de que desean que la gente vote en las próximas elecciones por su candidato en referencia
directa a la imagen del líder. En México se le conoce con las palabras de
lucrar políticamente. Y en todo el mundo es una actividad síquica de llegar a
los sentimientos de la personas para obtener un beneficio.
El PRI actuó de esa manera en 1994. Recurrió a recordar la muerte de Luis
Donaldo Colosio, cuando ese partido estaba dividido internamente y con un
proceso electoral anterior bastante cuestionado (1988); con ese recurso
sentimental obtuvo 17 millones de votos (el mayor número en toda su historia)
con Ernesto Zedillo Ponce de León como candidato, quien no poseía ni discurso y
mucho menos carisma.
A la inquietud ¿cuándo falleció? Se antoja especular que no lo dieron a
conocer públicamente con anterioridad para poder amarrar alianzas con la
coalición chavista. En política muerto el líder de inmediato buscan (las
organizaciones o líderes) quien le pueda garantizar continuar con los
beneficios que otorga el poder.
Ni siquiera Evo Morales, presidente de Bolivia, tuvo acceso para, por lo
menos, saludarlo, en un hospital venezolano cuando se dijo que estaba de
regreso luego de una operación en Cuba. Todo el manejo informativo sobre la
fecha de su muerte despertó muchas elucubraciones.
Entonces amarraron la coalición política chavista y luego dieron a conocer
el deceso de Hugo Chávez. No se puede negar la enorme aceptación de Chávez en
su país. Pero también habría que apuntar que en las pasadas elecciones Capriles
(quien al parecer vuelve a ser candidato a la presidencia) obtuvo el 45 por
ciento de la votación. ¡10 puntos debajo de un gran líder! Del hombre fuerte de
Venezuela.
La competencia va a estar cerrada y lo que está en juego es el petróleo y
sus beneficios.
En el compás de espera (desde diciembre hasta finales de
febrero) para la presentación de Hugo Chávez
en Venezuela, el diplomático norteamericano David Del Mónaco, fue expulsado,
según se dijo, por buscar militares activos para sondearlos y proponerles
proyectos desestabilizadores. Es decir, que cada gabinete estaba desarrollando
su estrategia política. La nueva clase política venezolana bajo la sombra del
caudillo y los gringos negociando para intentar dividirlos.
La
caída de Chávez alimenta el escenario de un efecto dominó. Si destruyen la
figura emblemática es seguro que otros también sucumban en esa región.
revistaa@yahoo.com
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