miércoles, 27 de marzo de 2013

Quién gano, quién perdió; paro magisterial


Conclusión: el proceso enseñanza aprendizaje fue la enorme pérdida en el conflicto magisterial contra el gobierno estatal.

Ahora, al evaluar, desde una visión política, quién perdió entre esos dos contendientes, perdóneme usted, fueron los profesores.

Existe la percepción de que los triunfadores del conflicto fueron los maestros porque les pagaron, consiguieron gratuidad, congelaron sus derechos laborales y la evaluación será regional.

A pesar de que no trabajaron durante un mes, el gobierno estatal les va a cubrir sus salarios, según producto de la presión ejercida durante este tiempo.

En realidad el dinero ya se encuentra presupuestado, así que si no les hubieran pagado, el recurso o se lo queda la burocracia o se gasta en viáticos o desaparece. No creo que hayan pensado en invertirlo en infraestructura.

Aunque a algunos abogados no les guste, la gran conquista de este movimiento es que se haya legislado para que las cuotas para todo el nivel básico se eliminen. Es cierto que lo “gratuito” ya se encuentra en el artículo tercero constitucional; sin embargo, en lo cotidiano se cobraba bajo cualquier pretexto. Ya sea para una cooperación, principalmente, arreglar los baños o cualquier necesidad de obra para la escuela.

También se llegaron a extremos de esa “cuota” para chantajear con inscripciones, calificaciones o la entrega de cualquier documento oficial.

El que se haya elevado a nivel de ley secundaria la eliminación de la cuota evita desvío de recursos por parte de la burocracia educativa y que el recurso etiquetado se entregue a la escuela. Evidentemente no es suficiente que esté inscrita en la Constitución federal o local esa eliminación de la cuota, falta que los padres de familia la conozca para poder ejercerla.

En esa difusión de los derechos de los padres de familia para no cubrir la famosa cuota les corresponde a los mismos profesores. Si en alguna escuela llegaran a solicitar una cuota por parte del director o del comité de padres o cualquier profesor y no se hiciere la denuncia, tendrían responsabilidad los profesores cetegistas por no divulgar el beneficio de esta lucha.

Reinsisto no basta con que se encuentre en la ley –como muchos derechos- sino que deben conocerse y luego ejercerlos.

En lo que respecta a la evaluación con la intención de quitarles el trabajo, dicen los profesores, que ya no será de esa manera. Pero lo que sí estipula la reforma educativa es que luego de varias evaluaciones reprobatorias, el maestro, tendría que someterse al criterio de un Instituto.

Órgano creado como cualquier organismo con fines políticos, tal y como sucede con IFAI o a nivel estatal IEEG y TEEG. Además de que surge la duda de quiénes lo integrarán y bajo qué fórmula serán nombrados.

Si los profesores han pensado que con el plantón mensual ya quitaron esa condicionante de perder el empleo para eternizarse en su plaza, están equivocados. La evaluación será regional pero está supeditada a que sea aprobatoria. Y esto no lo divulgan los líderes entre sus bases.

En donde aprecio un retroceso educativo es precisamente en la evaluación regional, porque ya estamos insertos en un mundo global. Ni modo. Interesa más lo que están realizando otros países que han logrado incrementar la venta de sus productos, que lo que está pensando con su cultura.

Pongo como ejemplo La India. Se ha volteado a observar cómo están vendiendo la diversidad de productos en comparación de lo que han realizado con su cultura religiosa. Sucede lo mismo en el caso Chino.

Las costumbres y hábitos de ambos países son milenarias y lo realizan con enorme responsabilidad, sin embargo, hasta hace unos años se estaban muriendo de hambre. No le atinaban a destacar como naciones en desarrollo.

Algo similar le pasa a México. Posee una enorme cultura y hasta diversa. Pero hasta este momento no ha podido identificar de qué es capaz de ofrecer, en productos de consumo, al mundo.

Desgraciadamente un pueblo no destaca sólo por su forma de pensar, sino por su capacidad productiva.

Con esa propuesta de regionalizar la evaluación, insisto, estamos diciendo que no somos capaces de ver hacia el futuro. Que nos encerramos en nuestro interior y que nos resistimos a voltear los ojos a observar lo que pasa en otros lados.

Ese egoísmo lo pagó muy caro China. Tenía un enorme desarrollo cultural y productivo. En su soberbia se encerró literalmente. Cuando salió a ver lo que acontecía fuera de su muralla se dieron cuenta que se habían atrasado. En ese nivel nos estamos reflejando los guerrerenses.

Se dice que los guerrerenses son de avanzada; perdón, no lo creo porque estamos demostrando que somos más bien atávicos. Y bajo este signo es que hemos sido la región más atrasada del país.

En ese sentido sostengo que con el movimiento magisterial salimos perdiendo todos los que vivimos en Guerrero. revistaa@yahoo.com

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