jueves, 8 de enero de 2015

Aguirre Rivero, el retorno

La figura política de Ángel Aguirre Rivero, ex gobernador de Guerrero, se mueve entre la percepción de animadversión de algunos cetegistas normalistas por los sucesos del 26 y 27 de septiembre; al mismo tiempo desasosiego de grupos políticos al interior del PRD y con mayor tilde en el PRI guerrerense.

El comentario en este texto no sería imparcial si evito comentar que el ambiente político le es adverso a la imagen del ex gobernador. Pero por otro lado también alude a su fuerza político social, la cual se evidencia en la votación de 2011 con 670 mil votos en su persona, para candidato a gobernador.

Zeferino Torreblanca Galindo, en su momento como candidato a gobernador en 2005 alcanzó 589 mil 74 votos. Es decir, que Aguirre rebasó a Zeferino con más de ¡cien mil sufragios! Zeferino, en comparación con Aguirre, logró una gran coalición contra el PRI.

La ventaja de Aguirre, deduzco, fue que dividió al PRI. Tanto en 2005 como en 2011 Aguirre Rivero era el político más popular. Por eso el temor de los priistas por su regreso a la política.

Trae además, y eso lo saben quienes se dedican a la política, el sello del poder ejecutivo federal.

La clase política estimula el proceso electoral, contrario a lo que manifiestan algunos grupos cetegistas. Por lo tanto, les sería contraproducente motivar una campaña en contra de Ángel Aguirre por su regreso, ya que, incluso, algunos cetegistas sueñan con ser postulados a un espacio político.

Ya está en acción la presencia de Aguirre Rivero y sólo nos toca observar si su retorno lo descalifica la sociedad política o bien le beneficia.

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