lunes, 20 de febrero de 2017

Cárdenas y AMLO





Ya está de regreso en la política el hijo del Tata. Sí, Cárdenas el hijo de un presidente muy popular, quien a la vez dio estabilidad al sistema político. Su nombre Cuauhtémoc.

Pero quiénes se acuerdan de él. Somos las generaciones entradas a la tercera edad y sus consecutivas. No las nuevas, esas creo que no. A menos que lo asocien, en estos momentos, con el alza al precio de la gasolina, porque Cárdenas nacionalizó el petróleo. El tema no ha tocado esa historia, está lejos la vinculación.

Pero la reaparición de Cárdenas en la esfera política es obvia: dividir a la que se dice izquierda ideológica en México. Con mayor especificidad confundir al electorado entre la opción que representa el cachorro y la que invita Andrés Manuel López Obrador.

En ese mismo contexto es la separación de Armando Ríos Piter del PRD y su decisión de convertirse en independiente. Es decir, de dividir a esa misma izquierda en un estado que es bastión de esa forma política ideológica.

El o los promotores de esa evaporación de la izquierda es el PRI o algunos priistas, porque son el grupo en el poder y entonces utilizan lo que se encuentra a su alcance para conservar los privilegios de mandar.

Cárdenas ahora se le puede ver y escuchar en la televisión, en el noticiario de mayor cobertura nacional. Su rostro refresca la memoria de nosotros los vetustos y, también, de las nuevas generaciones y de paso las intermedias.

Cárdenas no dijo nada nuevo sobre el conflicto de los migrantes, pero se puede explicar, políticamente, su reaparición en cadena nacional.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, teje nuevas alianzas. Nuevos empresarios, viejos y rancios políticos como Manuel Bartlet –recordado como el hombre que tiró el sistema electoral cuando ganaba, según la percepción social, Cuauhtémoc Cárdenas sobre Carlos Salinas de Gortari en 1988- y Marcelo Ebrard (ex jefe de gobierno del Distrito Federal a quien se le acusa de alterar los precios de la construcción de la línea dorada del Metro). Pero así es la política.


No importa quiénes sean los adeptos, lo trascendente es la cantidad de votos que puedan aportar. ¿AMLO es congruente? Ideológicamente, no. Políticamente sí porque sólo busca el poder.

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