Ya está de regreso en la política el hijo del Tata. Sí, Cárdenas el hijo de un presidente muy popular, quien a la vez dio estabilidad al sistema político. Su nombre Cuauhtémoc.
Pero quiénes se acuerdan de él. Somos las
generaciones entradas a la tercera edad y sus consecutivas. No las nuevas, esas
creo que no. A menos que lo asocien, en estos momentos, con el alza al precio
de la gasolina, porque Cárdenas nacionalizó el petróleo. El tema no ha tocado
esa historia, está lejos la vinculación.
Pero la reaparición de Cárdenas en la esfera
política es obvia: dividir a la que se dice izquierda ideológica en México. Con
mayor especificidad confundir al electorado entre la opción que representa el
cachorro y la que invita Andrés Manuel López Obrador.
El o los promotores de esa evaporación de la
izquierda es el PRI o algunos priistas, porque son el grupo en el poder y
entonces utilizan lo que se encuentra a su alcance para conservar los
privilegios de mandar.
Cárdenas ahora se le puede ver y escuchar en la
televisión, en el noticiario de mayor cobertura nacional. Su rostro refresca la
memoria de nosotros los vetustos y, también, de las nuevas generaciones y de
paso las intermedias.
Cárdenas no dijo nada nuevo sobre el conflicto de
los migrantes, pero se puede explicar, políticamente, su reaparición en cadena
nacional.
Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, teje
nuevas alianzas. Nuevos empresarios, viejos y rancios políticos como Manuel
Bartlet –recordado como el hombre que tiró el sistema electoral cuando ganaba,
según la percepción social, Cuauhtémoc Cárdenas sobre Carlos Salinas de Gortari
en 1988- y Marcelo Ebrard (ex jefe de gobierno del Distrito Federal a quien se
le acusa de alterar los precios de la construcción de la línea dorada del
Metro). Pero así es la política.
No importa quiénes sean los adeptos, lo
trascendente es la cantidad de votos que puedan aportar. ¿AMLO es congruente?
Ideológicamente, no. Políticamente sí porque sólo busca el poder.


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