viernes, 28 de agosto de 2015

Enroques políticos; visión a 2018 y posicionamiento administrativo

La interpretación de los cambios realizados ayer por el presidente de la República mexicana, Enrique Peña Nieto, es dar a conocer qué grupo dentro de la coalición gobernante se fortalece y cuál disminuye. Así como identificar a qué gobernadores les va a ir mejor.

Aunque muchos muchos analistas y comentaristas políticos me dicen que no ven a Carlos Salinas de Gortari con actividad política; reinsisto que éste personaje, con los enroques políticos, pones sus miras rumbo al 2018 con dos mujeres: Claudia Salinas de Gortari y Rosario Robles.


EPN me muestra una reposición administrativa con sus cambios.
En las secretarías más importantes no hubo cambios, sólo enroque para evitar fracturar a los grupos que gobiernan.

El primer nombre que soltó el poder Ejecutivo fue el de Claudia Ruiz Salinas, quien venía fungiendo como secretaria de Turismo y ahora lo es de Relaciones Exteriores. Y esto nos muestra que EPN no desea romper vínculos políticos con el expresidente, Carlos Salinas de Gortari.


Con el nombramiento de Ruiz Salinas se espera que haya una relación más estrecha dirigida a los norteamericanos para que disfruten las condiciones que ofrece el estado de Guerrero. Ruiz Massieu ofreció su diplomacia para que el Tianguis Turístico no abandonara la entidad.


Quien era el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña y ahora aborda la secretaría de Desarrollo Social, es un caso excepcional. Este personaje se da a conocer en el sexenio de Felipe Calderón precisamente en el lugar que acaba de dejar y después designado, en ese mismo sexenio, secretario de Hacienda. Al parecer es una persona de trato cordial. Y escribo distinto porque se puede pensar que tiene origen panista, pero ha mostrado dotes de político porque se conserva en la primera línea en la toma de decisiones.


A Meade lo ubican en acercamiento con el populacho; antes era de élite. No habría que perderle de vista porque podría ser un as bajo la manga para el 2018.


Si bien escribo que no se trata de pelear con otros grupos de poder, a la que le disminuyeron esa estirpe es a Rosario Robles enviándola a la Sedatu y le quitan el programa de acercamiento con la gente, como se hizo con Jesús Murillo Karam luego de ser procurador. La Sedatu es la secretaría de consolación.


Al mover de la secretaría de Educación a Emilio Chauyfett Chemor y ubicar a Aurelio Nuño es restarle fuerza al grupo Atlacomulco y fortalecer al equipo del poder Ejecutivo. Con este movimiento Peña Nieto no le resta al grupo de Carlos Salinas. Pero ahora es responsabilidad directa del presidente lo que se haga o deje de hacer en este sector. Me refiero a la aplicación de la reforma educativa, con un presupueto para el próximo año ya raquítico.
Para compensar, si alguien llegara a interpretar un raspón al equipo de Salinas, Peña Nieto, llama a José Reyes Baeza, sobrino del exgobernador de Chihuahua, Fernando Baeza Meléndez, precisamente gobernante en el sexenio de Salinas.


En síntesis se fortalece aministrativamente el aparato político de EPN, se mantiene el de Salinas con visión a la sucesión y desciende ligeramente el grupo Atlacomulco.

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