miércoles, 19 de agosto de 2015

Sistema político; fin de partidos políticos?

He escuchado con insistencia que el sistema de partidos, en el sistema político mexicano, ha llegado a su fin.

Argumentan: a) escasez de votos en los procesos electorales y b) descrédito, por la corrupción, ante la sociedad. Además los políticos carecen de credibilidad.


Las pruebas dirigidas al inciso b son resultados de encuestas y acusaciones entre los mismos actores políticos. No son percepciones.


Para el inciso a ha habido una variación a favor de los procesos electorales, los llamados intermedios, donde se elige gobernadores, diputados locales y presidentes municipales. En esos eventos la gente ha acudido a votar.


En Guerrero, por citar una muestra, los indicadores señalan que el sufragante acudió a las urnas por encima del 50 por ciento; a pesar del ambiente de zozobra que se vive. En otras entidades el porcentaje de votantes fue mejor. Y hasta hubo cambios en órganos de poder.


La mejor pauta nos la ofrece el Distrito Federal. Aquí perdió el PRD la mitad de las delegaciones que tenía en su poder. Le empató Morena (escisión de este partido), en espacios de toma de decisiones e incrementaron su presencia el PAN y el PRI. En el poder legislativo defeño ganó Morena.


Es decir, existe una pluralidad moderada en el sistema político mexicano. Y no observo que la gente se esté organizando para crear una opción diferente para obtener el poder que nos sea a través de los partidos políticos.


Todavía no es el momento político de las candidaturas independientes y menos para ganar la presidencia en donde están en juego demasiados intereses.


Los partidos, en comparación con la ciudadanía, ya presentan una estructura y están organizados. Les presentan un líder y al él obedecen.


Los ciudadanos (por llamarles de alguna manera), carecen de adalid y además permanecen disueltos.


Se va a vencer a los partidos cuando los que se declaran abstencionistas se convenzan que en el proceso electoral se encuentra en juego la toma del poder.


Este sector denominado abstencionista es mayoritario y de él depende un cambio. Es una lástima que este fragmento de la sociedad se pronuncie por una transformación y no se atreva a iniciar la innovación.

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