martes, 25 de agosto de 2015

Próxima administración en Guerrero

La fecha límite de terminación de la actual administración política en Guerrero es el 27 de octubre de 2015.
Sale, para decirlo en palabras simples, Rogelio Salvador Ortega Martínez y entra a las responsabilidades Héctor Antonio Astudillo Flores.
Ortega Martínez releva un periodo de crisis política. El detonante del cambio de Ángel Aguirre Rivero fueron los lamentables acontecimientos del septiembre negro 2014 en Iguala con la muerte de 2 personas y la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Hasta donde alcanza mi deducción la propuesta de que ingrese un universitario a dirigir los destinos de la entidad fue realizada por Miguel Ángel Osorio Chong, actual secretario de gobernación. Lo mismo que se realizó en el estado contiguo, Michoacán.
En la entidad vecina llegó el rector de la Universidad estatal Nicolaíta, Salvador Jara Guerrero. Aquí asintió el que fungía como secretario general: Rogelio Salvador Ortega Martínez, oriundo de Taxco y analista del quehacer político, pues tiene un doctorado en Ciencia Política.
Aquí parto de la idea que quien llegó al poder estatal conoce el comportamiento político y es en ese sentido es que comparte el poder o la administración con el grupo que se había ido. Era y sigue siendo un activo político en la entidad ya que sus lazos se encuentran conectados directamente con el poder ejecutivo federal.
El argumento de la anterior deducción es el cambio de Procurador. Quitaron a Murillo Karam (por lo que usted piense) y pusieron en su lugar a Arely Gómez y desde entonces no ha habido una mención sobre el ex gobernador y su probable vínculo con los sucesos de septiembre del año pasado.
Me parece que el principal objetivo político de Ortega Martínez fue el de dividir al movimiento político social. Dividió a los maestros  (hoy existen dos CNTE) y hasta los del  Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la presa La  Parota (Cecop) y de paso a los padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos. 
En términos generales Ortega Martínez confrontó internamente a la mayoría de las organizaciones que practican política. Y eso ayudó a aminorar las manifestaciones, mítines y protestas públicas. El ejemplo se encuentra en que ya no hay cierre de la autopista conocida como El Sol. 
Ahora llega Astudillo a enfrentar un ambiente parecido. Pero con la fuerza que le da el apoyo de su partido en la entidad y el sustento de un partido nacional hegemónico; además su esfuerzo en la gestoría (que ya está abordando).
En cuanto a la composición de la administración de Héctor Astudillo Flores -que es el título de este ejercicio- se vislumbra que va a ser un gabinete plural. Al parecer van a estar representantes de todos los partidos en áreas de importancia.
Es decir, que la responsabilidad política no será solamente de priistas, sino del abanico político que se encuentra en Guerrero. Eso, me parece, saludable.

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