El Tribunal Estatal Electoral de Guerrero determinó que las diputaciones plurinominales sean repartidas en mitad hombres y el resto mujeres.
Es un fallo legal porque proviene de una instancia o autoridad jurídica; sin embargo, las leyes al respecto no contemplan lo que se ha establecido.
Por lo tanto es una interpretación de quienes son magistrados electorales.
Aquí entro al tema maniqueísta. Es bueno o es malo.
Es benéfico para las féminas porque ocuparán más espacios políticos. Y ya entrado en este nivel, hasta el momento, las mujeres en política (a pesar de todo lo que nos digan), todavía no han demostrado que exista una nueva manera de ejercer el poder.
Es malo porque hasta donde deduzco y de acuerdo al principio democrático, el poder se gana con el mayor número de votos. Y no por ser hombre o mujer.
En el extremo de lo que estoy planteando, el pasado proceso electoral debió habérsele asignado la gubernatura a una de las mujeres que participaron. De nueve participantes, tres eran mujeres. Y su inscripción era novedosa en Guerrero.
O, por qué no, que se le nombre secretaria de Gobierno, ya que está participando en política y por lo tanto tiene derecho a un espacio.
Es decir, que en las diputaciones se triunfa con votos y en esa misma proporción se otorgan las plurinominales. La democracia electoral es cuestión de cantidad de votos –trabajo de persuasión, convencimiento, simpatía o liderazgo- y no una concesión.
Fueron los electores quienes decidieron ofrecerle el mayor número de votos a quienes se inscribieron ya en paridad; es decir, ya iban 50 por ciento por sexo.
Desde mi punto de vista, y a pesar del discurso de que son más de la mitad en el padrón y más como seres humanos con otra visión y hasta mejor sensibilidad en comparación con los varones; el juego de la política se gana con trabajo.
Así que considero que desde 1953 (cuando se les reconoció su calidad de ciudadanas) y apenas en este 2015 (legalmente los partidos tienen que registrar el 50 por ciento a mujeres), el poder Ejecutivo de México le otorga permisos a las damas para ganar el poder.
Bajo esta lógica de darles "lugares" políticos a los sexos, el tercer sexo exigirá sus representaciones. Ya se les concedió, por ejemplo, el derecho a adopción.
Ni modo, al parecer, me voy a ganar el mote de misógino. Pero es mi punto de vista.
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