El PRD así como el PAN son una escisión del partido único en México, conocido con las siglas del PRI.
El impulsor del primer partido de oposición al Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI, fue Manuel Gómez Morín con el Partido Acción Nacional (1939), conocido como un excelente administrador, empresario y político. Morín fue vetado por Plutarco Elías Calles. Bajo el apoyo de Lázaro Cárdenas, para dividir a los adversarios, fundan lo que se conoce como derecha.
Ya en la época moderna la segunda ruptura del PRI fue en 1988 (elecciones hasta la fecha cuestionadas) que derivó en la instauración, un año después, del Partido de la Revolución Mexicana.
Los adversarios del PRI fueron auténticas oposiciones. Hasta que encontraron el método de las concesiones. Es decir, formas de distribuirse el poder entre esos tres partidos.
Apunto este antecedente para describir que en la actualidad no debería sorprender que priistas encabecen otros partidos o que perredistas se afilien al PRI o sean sus aliados.
Para nuestra cultura política resulta inconcebible; pero para los objetivos de los dirigentes de ese partido es normal. Es hasta un estereotipo porque lo que buscan Los Chuchos -quienes dirigen a ese partido- es conservar o rescatar algo de los privilegios que les ha dado este partido.
Si bien el PRD logró mantener la mitad de las delegaciones del Distrito Federal, su bastión político, eso significa una tremenda disminución ya que tenía bajo su mando la mayoría. Además perdió la Asamblea de diputados de esta demarcación.
Se vuelve trascendental la pérdida de poder en el DF, ya que nuestra cultura política es centralista y lo que se haga o deje de hacer involucra a las demás entidades.
Expongo dos argumentos para confirmar la relevancia política de la ciudad de México. Andrés Manuel López Obrador realizó una política pública de ayuda a personas de la tercera edad. De inmediato dicha iniciativa fue retomada por los demás estados.
En la Ciudad de los Palacios se cambiaron las leyes a favor de las personas identificadas con el tercer sexo. Ahora ya pueden adoptar; dichas medidas pusieron a debate a las sociedades de otros estados y en algunos ya transformaron su legislación.
El DF influye. Y el que el PRD haya decidido que un ex miembro de otro partido los dirija, se puede entender como la confirmación del fin de las ideologías mexicanas y, además, de manera pragmática que los políticos hacen su trabajo en búsqueda del poder.
Como los perredistas no encontraron a un personaje de su propio partido para detener el sangrado, recurren a un cirujano externo. Es decir, ni ellos mismos -los de izquierda- se dan el beneficio de la duda.
Pero la finalidad es contener la salida de perredistas bajo la influencia de un extraño. En realidad puede tener dos efectos: entre los que saben hacer política (las cúpulas), van a esperar cómo funciona el experimento. Y la base interpreta que ya no existe el PRD de izquierda y podrían fortalecer a Morena.
Cuando establezco que esta modalidad de que un miembro de otro partido dirija los destinos de quien fue su adversario, como lo está realizando el PRD desde la ciudad de México, bien podría intentarlo el PRI en el ya cercano 2018 -desde una visión política-.
Y me atrevo a plantear que en caso de que el tricolor no logre ponerse de acuerdo en un candidato a la presidencia de la República, podría buscar a uno de sus aliados. Me refiero al Verde Ecologista en la persona del actual gobernador de Chiapas: Manuel Velasco, quien ha realizado un trabajo similar al que hizo Enrique Peña Nieto.
Velasco al igual que Peña Nieto presenta carisma. Y, además ha demostrado en su entidad que sabe hacer política. Son nuevas formas de conservar el poder, aunque sea con un político a préstamo.
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